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NightShade

Msn: nightshade_nsx@hotmail.com


Otros pjs:
Naster, Yimpe

Habilidades:
NightShade el valiente guerrero
Naster iniciandose n la magia
Yimpe el leñador y suministrador de recursos..
El mar... un lugar único en el mundo... el cual odio, pues en el estuve navegando sin rumbo alguno durante diez largos años.

Tras ser mi pueblo natal atacado por asesinos, mi padre y yo huimos en su pequeña barca a algún lugar mejor.
En aquel entonces yo tan sólo tenía 7 años, pero lo recuerdo todo perfectamente.

Madre estaba fuera, en el campo, recogiendo la cosecha. Padre se encontraba en su taller, golpeando con su martillo el ardiente acero que sabiamente forjaba cada día. Y yo, tumbado sobre el suelo, soñaba con algún día ser alguien en el mundo, ser un guerrero.

De repente, se oyó el caminar de unos caballos. Un grupo de asesinos se acercaban rápidamente. Todo el pueblo entró en pánico. Padre me cogió del brazo y me llevó cerca del río. Había un barco, en el cuál montamos y huimos lo más rápido que pudimos.

-Padre...
-Hijo. Sé que estás pensando... Pero ya es demasiado tarde. Tu madre no pudo escapar de esos asesinos...


Desde aquél día, viajamos sin rumbo alguno por el mar. De vez en cuando parábamos en alguna isla para aprovisionarnos, pero nunca estábamos allí más de un día. Los años pasaban, y Padre era ya viejo. Me dejó solo en el mundo poco antes de que mi rumbo cambiara. Un día desperté, no creí lo que mis ojo veían. No era posible. Ante mí se encontraba una gran isla. Atraqué mi barco y salí corriendo en busca de alguien.

Jhelom. Así se llamaba. Decidí quedarme a vivir en ella, pues era un lugar muy tranquilo. Empecé a conocer a gente con la que hablar y pasar los días buscando cualquier forma de ganar dinero.

Una noche a mis sueños llegó la imagen que tanto veía en mi infancia: ser un guerrero. Al despertar conté a mis amigos mi sueño, y decidimos crearnos una nueva vida. Entre todos compramos las armaduras y armas que pudimos, y pagamos a algunos comerciantes para que nos entrenaran en las artes de la lucha. Entrenamos día a día, todo lo que podíamos.

Una noche en la que no podía conciliar el sueño, salí a la ciudad en busca de algo que hacer. Me dirigí al cementerio, lugar en el que no solía haber nadie y muchas veces fui a meditar. Allí encontré a unos guerreros. Luchaban sin miedo alguno contra las malditas criaturas que allí algún día murieron y hoy renacen para matar inocentes. Una de ellas estuvo a punto de matarme, cuando uno de ellos corrió en mi ayuda. Esos guerreros... su forma de ser... su valentía, su compañerismo. Todos eran hermanos. Los SpS. Hoy tengo el honor de formar parte de esta gran familia.


No recuerdo muy bien lo que ocurrio al entrar en Sosaria, por lo que no puedo describirlo,
pero de repente me encontre en un callejon oscuro, solo, y perdido. Llevaba un
pequeño zurron con un poco de comida y una espada como equipaje.. buscaba a los SpS