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AlMutamid

Msn: AlMutamid@hotmail.com



Habilidades:
Un caballero como pocos.
Mi historia, por AlMutamid:

Podría contaros maravillosas historias de castillos y señores. Podría contaros como mi padre, el gran señor de tal o cual tierra desconocida me instruyó tanto en las letras como en el uso de las armas. Podría contaros que en determinado momento de mi ociosa existencia, tuve que enfrentarme a poderosas hordas para defender mis posesiones. Y sería entonces, con todos esos magníficos antecedentes cuando no tendría ninguna dificultad en ganarme la estima y el respeto de tan grandes caballeros. Pero les estaría mintiendo, pues la única batalla que libré durante mi vida fue contra ésta para poder sobrevivir ...

Nací, ni recuerdo el tiempo pasado, en el seno de una humilde familia de labradores. Un lugar apartado, donde la tierra muerta apenas daba alimentos para subsitir. Mi padre había sido un importante caballero, habiendo recibido por sus servicios aquellas yermas tierras. Solía contarnos las maravillas que había visto, pero ya hacia mucho tiempo que vendió sus armas y su caballo ....
Como dije antes, así intentábamos sobrevivir mis padres y yo. Tuve un hermano menor, pero murió debido a la precaria alimentación que mis padres pudieron darle.
Y en esta situación, a la muerte de mi padre, la única herencia que recibí fue una tierra muerta y una madre enferma postrada en su lecho esperando que aquella desolada planicie la acogiera en su seno ...
Nada había en aquel lugar que me retuviera una vez que mi madre murió. No miré atrás cuando emprendí el viaje ....
Había oído hablar a mi padre de Britania, por lo que ese sería el destino de mis pasos. Al llegar allí me encontré perdido. El bullicio, los comercios, las resplandecientes armaduras ... Pronto descubrí que aquel lugar no estaba hecho para un pobre incauto como yo y fui víctima de robos y palizas. Y fue así como comencé a ganarme la vida ...
Ciertamente no es como para sentirse orgulloso, pero la única forma de subsistir que encontré fue despojar a los cadáveres de sus pertenencias, robar y mentir.
Pasaban las jornadas en mi triste existencia entre robos y borracheras cuando tuve la oportunidad de enrolarme en un navío mercante. Aunque aun no lo sabía, en ese momento estaba cambiando mi paupérrimo destino.
Estuvimos navegando durantes varias jornadas, hasta que llegamos a una isla. En ella desembarcamos para proveernos de víveres. En una de mis idas en busca de caza, me perdí en los bosques de aquella desierta isla. En vano intenté regresar a la nave, y finalmente me resigne a mi maldita suerte. Al menos no me faltarían ni el alimento ni el agua, intentaba consolarme, y quizá alguna otra embarcación llegara buscando suministros.

No se cuanto tiempo estuve en aquella isla. La recorrí en todas sus latitudes sin encontrar civilización alguna. Cuando ya había perdido toda esperanza, brilló con fuerza en la oscuridad del bosque una luz azul. Sobre ella se perfilaban figuras extrañas, ¿centauros?. Sin dudarlo ni un momento corrí hacia la luz, quizá me encaminaba hacia una muerte segura, pero, ¿qué me esperaba en aquella isla sino la muerte?.
Cuando llegué al lugar no había rastro alguno, sólo refulgía ya tenuemente aquella luz azulada. Introduje una mano con miedo, y el frío del otro lado me hizo retirarla. Aquella luz se extinguía y yo estaba allí de pie, sin saber que hacer. Todo dependería de mi siguiente decisión, entrar o no entrar en la luz ....
Cerré fuertemente los ojos y salte al interior justo cuando se disipaba su brillo.

Una voz serena y grave me dio la bienvenida a Jhelom. ¿Jhelom?, al menos no estaba muerto, pero ¿dónde había llegado?, ¿quién era el dueño de aquella cálida y reconfortante voz?. Lentamente y con un poco de temor fui abriendo los ojos. Ante mi fue apareciendo un jinete de capa azul y rostro amable oscurecido por el ala de su sombrero. Repitió su bienvenida, acompañada esta vez por su nombre, Kender. Otros jinetes se acercaron igualmente uniformados. Me presenté acompañando mi torpe hablar con las muchas reverencias que mi padre había logrado enseñarme en toda su vida. Me ofrecieron comida, bebida, ropajes ... mientras intentaba explicarles como había llegado hasta allí.
En aquellos momentos ya sabia que mi vida iba a cambiar. AlMutamid el ladrón, el mentiroso, el saqueador de cuerpos había muerto en el frío azul de aquella luz en el bosque. Recibí de manos de uno de los caballeros una armadura ligeramente dañada y armas, aunque lo más valioso que recibí de aquellos nobles fueron sus consejos y su acogedor trato para con un desconocido.
Sin duda, yo, al igual que mi padre, no había nacido para cultivar la tierra ni ninguna otra labor artesanal. Había nacido para ser un caballero al servicio de nobles y grandes señores. Había nacido para ser un SpS.


No recuerdo muy bien lo que ocurrio al entrar en Sosaria, por lo que no puedo describirlo,
pero de repente me encontre en un callejon oscuro, solo, y perdido. Llevaba un
pequeño zurron con un poco de comida y una espada como equipaje.. buscaba a los SpS