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Sir Bayard

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Mail: MelkorMal@hotmail.com



Habilidades:
Fiel compañero, noble de corazón
Era un dia frío y soleado, del invierno de Sosaria, cuando mi progenitora me dio a luz en una pequeña cabaña de maderos en las afueras de Trinsic. Nació un niño de ojos claroscuros, como un atardecer de otoño, y de pelo rubio, que con el paso de los años se tornaría en castaño. Allí crecí, entre el bosque frondoso de las afueras y la grandiosa cuidad de los Paladines, Trinsic, de amables gentes y virtuosos guerreros. Ya de pequeño jugaba con espadas de madera, y arcos hechos con ramas de almencinos dobladas con el fuego, y flechas hechas de caña, jugando a ser caballero, como era su gran sueño. Que decir de aquella época...mi niñez fue bonita, sin ningún temor a la oscuridad, ya que los tiempos aciagos los vivieron nuestros antepasados. Pasaron los inviernos, y un día lluvioso, siendo un poco más mayor, en la antigua cabaña se desplomó un trozo de pared mientras jugaba con la espada de madera a acertar en el enemigo pintado con pintura negra que tenia en los maderos...cual fue mi sorpresa cuando un objeto reluciente me deslumbró por momentos. Pese al paso de los años, estaba intacta, aquella armadura de la que no conocía su procedencia, ni su pertenencia.
Fue entonces cuando mi madre me habló de él...mi padre. Dicen que fue un gran caballero, a las órdenes de Lord British, iniciado en las virtudes y valiente caballero real que luchó contra la traición, en tiempos de la rebelión de Lord Blackthorn. Aquel día comprendí, que lo llevaba en la sangre...Virtud, Honor, Valor, Corage...todos resonaban en mi cabeza, como si fueran compañeros que compartían mi vida desde el día de mi nacimiento.

-Darkwind-
"Pocas eran las velas que aun quedaban prendidas sobre las mesas de la taberna. la cera se desprendia ya de los candelabros cargados de parafina y chorreaban a borbotones sobre las mesas de roble oscuro trazadas por mil cicatrices de cuchillos y manchas de grasa de antiguas comilonas. Sir Bayard entro a la legendaría taberna de jhelom sacudiendose el pegajoso rocio de la noche de su reluciente armadura. Observo la taberna poco iluminada como deseando descansar ya. En el fondo se encontraba el tabernero, lustrando ya sus ultimas jarras humedas y a un costado sobre la unica mesa que aun permanecia bien iluminada observo a tres sujetos en dudosa compòstura. Al mutamid recitaba poesias observando el pajoso techo de la taberna, como si allí se encontrara escondida su amada. A un costado observaba Poseidón a los otros dos sujetos con una pinta de cerveza en la mano y haciendo un esfuerzo por mantener aun su compostura. Y dando un penoso espectaculo se encontraba Vientoscuro con una jarra en la mano, medio cuerpo reposando sobre la mesa encharcada de restos de comida y cerveza; con la mano libre apuntando hacia la fantasiosa amada de Al mutamid y tarareando una ritmo que pretendia ser melodico y que tambien pretendia acompañar las coplas de su compañero.
Vientoscuro dio media su vuelta su cabeza para observar al recien llegado, sin por ello ver la necesidad de mover el resto del cuerpo que tan penosamente comodo reposaba sobre la mesa y con una vos que se asimilaba mas a cualquier idioma troll mas que a alguno humano le dijo: .- ven forastero, sientate con nosotros, hay buena cerveza y mejores historia que compartir..."

-AlMutamid-
"Al Mutamid guardó silencio. Sin bajar la vista prestó atención como intentando oír el susurro del viento entre los árboles del cercano bosque. Alguien le había hablado? Alguien había osado interrumpir su espontánea y alcohólica inspiración? Miró a Poseidón interrogándolo, pero éste apenas fue capaz de realizar un leve gesto al que no prestó atención. Imposible que haya sido VientoOscuro pensó al ver el estado en que se encontraba, intentando casi sin conseguirlo mantener la cabeza levantada y forzando la vista como si allí hubiera alguien más ... Giró la cabeza y junto a la mesa encontró al forastero mirándolos sorprendido. Su mirada fue fulminante como maldiciéndolo por su interrupción. Agarró con fuerza la jarra y la apuró de un trago,
limpiando con la manga el reguero de cerveza que corría por la comisura de sus labios. Entre dientes y aún malhumorado espetó al recién llegado un 'sientate' que a cualquier otro hubiera hecho temblar las piernas. Miró de nuevo al techo, se concentró por unos segundos y retomó el verso por donde lo había dejado ...".

-Sir Bayard
""Cortas se hicieron las horas, mientras oía historias de estos valerosos caballeros, pues todo el tiempo me parecio poco, en la vetusta y agradable posada de Jhelom. Quizás fuera la cerveza, pero tenía una sensación reconfortante y agradable, que me hizo recordar los añorados años de mi niñez en la cabaña donde me crié, el olor a la madera húmeda y engrosada por el paso de los años hacía que muchas imágenes pasaran por mi cabeza. Ya despuntaba el alba y me levanté, y fue entonces cuando todo empezó a dar vueltas, intenté despedirme de Al Mutamid, Darkwin, el hace poco llegado Poseidón...pero sólo salieron de mis temblorosos labios un: ¨ bdonde bpuedo bpasar la bnoche?¨ Fue entonces cuando amablemente Poseidón, que era el más sobrio en aquel momento, me indicó el camino.

Lluviosa era la mañana y agradable fue mi despertar bajo el eco de las gotas de lluvia en el tejado, en aquella cama mullida de gran almohada azul, cuando me hice la pregunta:¨ donde estoy?¨. Sali y contemple el cielo de Jhelom, y recordé lo ocurrido la noche anterior, entonces me di cuenta del gran valor y corage que tenian esos caballeros, asi pues fue un honor conocerlos a todos ellos.

Oí un ruido de cascos, y se presentó caballerosamente el Gran Fausma, para mi un gran caballero, el cual se ofreció a enseñarme la cuidad y a explicarme un poco de las normas de su clan. Al poco de llegar al banco, presentí una presencia, gran mago, noble donde los haya, al que llaman Kender, su Rey. Su magia era tan poderosa, que incluso hizo que la lluvia cesara a su paso. Fue todo un honor el regalo que me hizo, un caballo pardo, tras la muerte de mi yegua por un ataque inesperado junto al cementerio, cuando Fausma me indicaba la forma de mejorar mis habilidades.

Así pues charlamos, y pasamos el día, invitandome ambos a la taberna, para compartir unos tragos de pinta, pero mi cuerpo rebosaba alcohol todavia y rehuse la oferta. Les hice la promesa de residir en Jhelom, y hacer todo lo posible para formarme en un gran caballero, para acceder a su clan. Con todo, me despedí y me fui a dormir. Ya con la cabeza recostada en el almohadón azul, me dije para mí: justo esto es lo que quería, pocos he hallado todavía, pero no dudo de su amistad y compromiso, algún día será mi clan, y sompartiremos armas, daremos nuestra sangre, y lucharemos hasta el final¨.

Con una sensación de plenitud, mis ojos se tornaron y me quedé dormido... ¨¨

No recuerdo muy bien lo que ocurrio al entrar en Sosaria, por lo que no puedo describirlo,
pero de repente me encontre en un callejon oscuro, solo, y perdido. Llevaba un
pequeño zurron con un poco de comida y una espada como equipaje.. buscaba a los SpS