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Coaltar

Msn: nicodima181@hotmail.com
Mail: nicodima181@hotmail.com


Otros pjs:
Cronopio, herrero y artesano y LuZBeL, mago

Habilidades:
Noble caballero, seguidor de las virtudes
La lluvia bajaba espesa y furiosa sobre el techo de paja de la desvencijada morada.
El llanto se hoyo seco y penetrante.
El grito… doloroso.
Había nacido.
Era la esperanza, el futuro, no era especial pero era único.
El hijo tan esperado, por el que todo tenia sentido.
Fue cuidado y querido.
Cuando tuvo la edad necesaria comenzó su instrucción.
Siempre le gustaron los juegos de guerra y ahora llegaba su oportunidad.
Ahora dejaría de ser un juego para convertirse en su vida.
Pero le faltaba lo más importante.

Llovía… y la noche oscura cobijaba cómplice su decisión de marcharse. Su hogar no podía brindarle lo que el estaba buscando.
Muchos años aprendiendo a blandir una espada no le habían dado la razón fundamental para desenvainarla.
Se sentía incompleto, un mercenario y no era feliz con la imagen que de el mismo tenia.
Apretó sus alforjas y sigilosamente se dirigió a la puerta. Tomo el picaporte en sus manos, bajo su cabeza como repensando su decisión, giro el picaporte dio un último vistazo a su hogar y cuando tubo medio cuerpo fuera escucho lo que necesitaba oír antes de partir…
- Coaltar. Murmuro su madre. –No te olvides que este siempre será tu hogar y siempre te esperaremos.
El la miro, sonrió y con los ojos brillosos cerro la puerta tras de si.

Era inevitable, no se podía dilatar más su decisión. Necesitaba encontrarle un sentido a su vida. Y Sosaria era una tierra basta donde buscar.
No todo fue sencillo nadie se fiaba de el. Nadie confía en un desconocido.
Al tercer día de cabalgata encuentra una posada y decide descansar, comer y beber allí.
- Buenas noches.
- Una jarra de vino y un plato de su mejor comida.
- En seguida. Contesto el dueño de la taberna.

Se sentó en el único lugar disponible, frente a otro “caminante” parecía.
- Buenas noches. Volvió a murmurar mirando a los ojos a aquel desconocido.
- Buenas noches. Respondió. Y siguió tomando su sopa.
- Donde me encuentro.
- Jajajajajajaja. ¿No sabes donde estas?
- No. He viajado sin rumbo tres días.
- ¿Y que es lo que buscas? Porque para viajar sin rumbo, huyes o buscas algo.
- No corro de nadie. Ni de la muerte intentare escapar. Buscar si. Busco pero no se que, y no creo que ud. pueda dármelo.
- Tienes la boca muy grande chico. No prejuzgues, no es un buen hábito.
Coaltar bajo su cabeza y empezó a comer lo que el mozo le había servido segundos antes.
Después de comer hierbas y raíces aquel plato de carne casi cruda y papas era un manjar.
- Coaltar.
- Perdón.
- Coaltar. Ese es mi nombre.
- Ahhh. Britania.
- ¿Ud. se llama Britania?
- Jajajajajajajajajaja, por dios que gracioso eres. Britania, te encuentras en Britania. Meneo su cabeza sonriendo y siguió comiendo.
- Gracias…. Hizo una pausa esperando que aquel extraño le dijera su nombre.
- De nada. Jajajajajaja. Eres increíble chico.
Se levanto de su silla, miro a Coaltar y le dijo - Vámonos de aquí. Este lugar apesta.
Coaltar lo mira sorprendido y sin saber por que lo siguió.
- Vamos a mi casa, allí podrás descansar como se debe. Mañana empezamos.
- ¿Empezar qué? ¿Quién es ud.?
- Lisander. Pero tú puedes llamarme Lord Lisander. Volvió a reírse y meneando la cabeza lo empujo hacia su caballo.
Sin saberlo Coaltar había encontrado a quien le daría lo que el buscaba. Los valores con los cuales guiar su vida, esos por los que vale la pena morir.
Lisander era un respetado caballero que servia a Lord British junto a sus compañeros de Imperium.
Primero termino de pulir las técnicas de combate de Coaltar en Moonglow, ciudad en la que vivía y en la cual fijo su primer morada.
Coaltar aprendió junto a Lisander, Zarco, Zeuz, Sicks y otros compañeros de su maestro las virtudes del Order y a combatir el Chaos.
Nada fue fácil para él porque debía pasar mucho tiempo solo, entrenando y aprendiendo. Conviviendo con los ciudadanos de Moon, los buenos y los pocos ladrones que allí vivían.
Aprendió a compartir, ayudar al prójimo a interesarse por su ciudad, intentando mejorarla, combatiendo a los criminales que en ellas vivían.
En esas luchas contra criminales conoce a Maximus y juntos salen de excursión, entrenan y deciden refundar un viejo clan: Pretorians. Con el consentimiento de su maestro y junto a Maximus pone sus armas al servicio de Lord Britsh.
Juntos recorrieron durante mucho tiempo las tierras de Sosaria combatiendo criminales y difundiendo las virtudes del Order.

Pero nada es para siempre y una serie de sucesos desencadenaron la marcha de Coaltar de Sosaria. Emprendiendo un largo viaje del que no sabia si regresaría.
Largos dieciocho meses estuvo Coaltar alejado de Sosaria, para volver y encontrar todo diferente, todo nuevo. Ya no estaban sus compañeros, por mas que recorriera sus casas buscándolos ninguno respondía al llamado. Y Moonglow ya no era la misma, una ciudad fantasma parecía.

Desesperado, lleno de dolor decidió irse de allí, buscar nuevos rumbos, una nueva vida.
Desengañado puso en dudas sus valores, se replanteo su vida. ¿Qué hacer ahora? Todo su mundo, todo lo que el conocía ya no estaba. Sólo su casa quedaba en pie.
Recogió lo poco que quedaba y se marcho, se marcho en busca otra vez de una vida, de una razón para vivir. Solo no vale la pena seguir. Acostumbrado al calor de la amistad, ahora sentía frío

Para poder pensar en paz y con claridad se mudo a una pequeña isla desierta. Allí paso un tiempo hasta que tuvo necesidad de provisiones. Miró su mapa y la ciudad mas cercana estaba en otra isla. Jhelom.
El destino juega con Coaltar como el viento con las hojas.
El destino lo llevo a Jhelom hogar de muchos nobles caballeros que le devuelven a Coaltar las ganas de vivir, la ilusión, los valores que había puesto en dudas. Le dio la oportunidad de hacer nuevos amigos con los que compartir, otra vez, risas y momentos especiales. Así como también la esperanza, la esperanza y la fe que el siempre tenia en sus valores.

Ahora Coaltar ha encontrado un motivo para vivir. Tiene otra vez la esperanza, el brillo en los ojos. Las ganas de vivir y compartir su vida.
Ahora es él quien tiene que ganarse la confianza de aquella gente, para que lo acepten como uno de los suyos y pueda como antes… VIVIR!!!!

No recuerdo muy bien lo que ocurrio al entrar en Sosaria, por lo que no puedo describirlo,
pero de repente me encontre en un callejon oscuro, solo, y perdido. Llevaba un
pequeño zurron con un poco de comida y una espada como equipaje.. buscaba a los SpS