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Deadler Snyderman

Msn: Deadler@hotmail.com


Otros pjs:
Jaehira Mishra

Habilidades:
Deadler: Es evidente que no soy el guerrero perfecto. Todavía… Jaheira Mishra: El bosques es mí refugio, la naturaleza mi fuerza y los animales mi ejército. DaVinci: A picar se dijo. ¡Aiho! ¡Aiho!
La lluvia incesante cae sobre mi rostro, el ruido ensordecedor de los relámpagos resuena en mis oídos. A duras penas puedo abrir los ojos y empiezo a formularme preguntas tales como; ¿Quien soy? ¿Donde estoy? ¿Como he llegado aquí? Una silueta se posa frente a mí, y al enfocar la vista logro ver a una dulce dama de cabellos dorados.
- Volvamos a casa...

El amanecer de un nuevo día se abría paso entre las nubes, la lluvia cesaba, me encontraba tendido en el suelo, con todo el cuerpo lleno de sangre, roja.

Cuando era mas jovencito mi abuelo solía contarme historias de grandes héroes y de las grandes hazañas desempeñadas en sus viajes, pero al igual que hubo leyendas recordadas por sus héroes de antaño, había otros antiguos relatos sobre magias oscuras y poderes que procedían del inframundo.
- ¿Tu crees que esas historias fueron en verdad reales Melissa?
- Pero por favor... ¿Siempre vas a seguir siendo tan soñador?
- Entonces...
- Salgamos a ver la puesta de sol, y de paso que te de un poco de aire fresco.

John, Melissa y su hija Saray eran una familia de campesinos con una vida sencilla y tranquila, poseían una casa de madera junto al rió con un pequeño molino de agua, rodeada de huertos y a escasos pasos de la playa. Esa misma tarde decidieron salir para ver la puesta de sol. El sol brillaba frente a ellos y un tono rojizo cubría todo el cielo. A medida que se acercaban a la playa empezaron a escuchar una voz...
- ¡Mama!! ¡Papa!! ¡Mirad que he encontrado!! ¡Allí abajo, en la orilla!!
La pareja desconcertada corrió hacia ella. Allí se encontraba Saray con dos criaturas de escasos meses envueltos en telas negras, al parecer se trataba de un niño y una niña. John alzo la vista y vio una barca funeraria, sobre ella los restos de un hombre con armadura negra y símbolos de origen desconocido en esta.
Mas tarde, guarecidos de la noche en su humilde morada.
- ¿Quien puede haber hecho algo tan cruel?
- No lo se pero aun no sabemos como han llegado aquí
- ¿Porque los abandonarían? ¿Y que significaba el cadáver?
- La verdad, no lo se. ¿Y que vamos a hacer con ellos?

Duros fueron los años siguientes, pues ambos niños eran de naturaleza malvada, nerviosos y revoltosos se resistían a sus tutoras, pero acabaron cediendo ante su maternal hermana mayor Saray. El niño bautizado con el nombre de Deadler y su hermana de sangre con el nombre de Shiva aprendieron rápidamente las tareas diarias y el trabajo del campo. Deadler se mostraba como un joven ambicioso, desconfiado y observador. Una tarde se sentó para hablar con John.
- Perdonad padre hoy estuve cazando unas liebres y una serpiente me mordió en el pie, yo no le di importancia pero cuando fui al rió a lavarme descubrí q tenia una mancha negra.-A John le cambio la cara fugazmente.
- He de hablar contigo hijo, será mejor que salgamos fuera.- Salieron a fuera, era una noche oscura, sin nubes, sin luna.
- Me temo hijo q...es posible q se trate de alguna enfermedad que nosotros desconocemos. Tu hermana también ha mostrado los mismos síntomas al ser lastimada. Estuvimos tu madre y yo dándole vueltas, incluso me acerque al pueblo y pregunte a los sabios, creemos que... no proviene de esta tierra.
- ¿A que te refieres? ¿Como que no es de esta tierra?
- Veras hijo, tu en realidad...
El sonido de herraduras golpeando fuerte contra el suelo se acercaba muy rápidamente.
- ¡Hijo volvamos a casa rápido!
- ¿Que me tenias que contar?
- ¡Hijo tu madre y tus hermanas están solas en casa y se acercan jinetes, rápido, entremos!

En efecto, se acercaban dos jinetes negros sobre caballos oscuros blandiendo una gran espada. Corrimos hacia la puerta, yo logre entrar pero John tropezó con tan mala suerte de cerrar la puerta del golpe, al incorporarse el primer jinete se abalanzó sobre el. Corrí hacia la ventana para observar de cerca a los jinetes, totalmente tapados de negro hablaban con John mientras uno lo sostenía en el aire y este grito:
- Buscamos a "los malditos", entregadlos y no seréis privados de vuestra vida.
- ¡Corred! ¡No les escuchéis! – Gritaba mi padre.
- Saray coge a los chicos y metete en el sótano, rápido, ya sabes que hay tras el molino. – Dijo mi madre muy asustada.

Una sensación de impotencia reinaba sobre mis sentidos, estaba tan solo a unos metros de mi, casi podía tocarlo. De golpe Saray me agarro del brazo y me llevaba hacia el sótano, empuje a mis hermanas abajo y puse el tablón para q no saliesen, no podía dejar a mis padres solos. La espada cortó el viento y un grito de agonía entro en mi corazón, el cuerpo muerto de mi padre se desplomo y cayó al suelo. Melissa estaba totalmente aterrorizada sin reacción alguna, la arrastre hacia el piso de arriba y nos escondimos en el desván. Los jinetes tiraron la puerta y empezaron a gritar, se oían golpes por todas partes, uno empezó a golpear la trampilla del desván. Mi madre al final reacciono con un llanto y me dijo muy seriamente:
- Hijo escóndete tras ese armario, cuando lo veas necesario salta por la ventana.
Seguí sus ordenes rigurosamente, el jinete subió al desván y se acerco a mi armario, mi madre golpeo el suelo para atraer su atención, el jinete alzo su espada...

El silencio...

Un mar de oscuridad me ciega, una sensación de vacío recorre mi insensible cuerpo, no siento nada. Un estridente ruido empieza a retumbar en mis oídos, la escena es prácticamente indescriptible, decenas de pequeñas masas luminosas se encienden y se apagan una tras otra, sin parar. De pronto el ruido cesa y las luces se apagan, tras la tempestad se puede comenzar a distinguir un objeto brillante en medio de la oscuridad, se acerca poco a poco, se trata de una esfera blanca posada sobre un desierto de arena, a medida que me acerco, la perfecta esfera brilla mas y mas, puedo escuchar una suave brisa como me silva una dulce canción.

La tranquilidad...

Al despertar una nube de humo se cernía sobre la zona, lo que un día se hizo llamar mi hogar se había convertido en cenizas y polvo. Empecé a buscar entre los restos, con algunas brasas aun encendidas empecé a quemarme las manos. Varias horas de búsqueda inútil. Ya no había nada que me condujese a quedarme allí, y la esperanza de encontrar a mis hermanas me obligaba a partir.
Decidí seguir el río, supuse que seria la forma más fácil de encontrar una aldea. Camine y camine, día tras día. Las quemaduras de mis manos habían empeorado y una nueva mancha negra había aparecido en estas. Al atardecer del sexto día aviste fuego en la lejanía, esa misma noche acampe junto al rió, apagué el fuego y cerré los ojos en busca de un sueño relajante. Pero en vez de ello tuve una pesadilla, me encontraba tras una cascada, tras el cristalino velo de agua estaban ellas. Shiva y Saray, a varios pasos de mi, pero al intentar atravesar el agua me encontré con un cristal frió como el hielo y duro como el diamante. Golpee y grite pero no podían oírme, me dieron la espalda y caminaron hasta alejarse de mi vista. Desperté golpeando el suelo con mis manos y para mi sorpresa no estaba solo. Una especie de duendecillo dorado estaba sentado a mi lado cantando mientras preparaba un caldo, con mis reservas.
- ¿¡Que estas haciendo aquí!? ¿¡Quien te ha dado permiso para tocar mi comida!?
- Jajaja un buen caldo te preparo, si. El camino no será fácil, no. - Verdaderamente estaba hambriento, nunca fui gran culinario, pero lo del camino no me hacia ninguna gracia.
- ¿Quien eres? ¿Y que eres?
- Jejeje. No debes ser impaciente, no. Pues las respuestas a tus pregunta serán reveladas a su debido momento, si. - ¿Pero quien te has creído que eres?
- Mmmm... Comprendo vuestra ira joven, deberíais calmaros, si.
- No digas palabras sin sentido, no sabes quien soy, no sabes por que estoy aquí, no sabes nada.
- Te equivocas Deadler, se lo que buscas y se donde se encuentra, así es, si.
- Eh, eh, pero como... - Jajaja Has de comer mas despacio no vayas a atragantarte, no.
- ¿Y como se que puedo confiar en ti? ¿Que te diferencia del resto de asesino y ladrones que anda sueltos?
El pequeño duende alzo el brazo derecho posándolo sobre mi frente, fugazmente vi una serie de imágenes que mostraban un reino muy lejano en la cima de una gran montaña y a un misterioso mago. Este último había encomendado la tarea al duende de encontrarme y llevarme ante el. Me encontraba en una situación desconcertante. No tenía nada que perder y por un momento sentí la esperanza de que aquel mago pudiera ayudarme a encontrar a mis hermanas.

Los años fueron pasando, me pasaba los días corriendo y entrenado, a pesar de la frágil apariencia de mi compañero se trataba de un ser fuerte de espíritu, con gran sabiduría y astucia. Seguíamos adelante a base de unas pocas monedas de oro que nos ofrecían los habitantes de los pueblos que cruzábamos, nos dedicábamos a dar caza a los ladronzuelos y de algún que otro rufián que se aprovechaba de las mujeres. Aun recuerdo una noche soleada de verano cuando nos encomendaron la misión de echar del pueblo a un noble que se dedicaba cobrar impuesto que ni siquiera el podía permitirse. Lo desterramos de su tierra y al finalizar el pueblo realizo una fiesta con danzas y mucha cerveza. Jejeje fue una noche muy divertida y alguno pillo una buena. Allí mismo conocí a DaVinci, un artesano bebedor empedernido con grandes dotes para el hierro y la madera. Me contó que se dedicaba a ingeniar inventos, incluso me llego a contar que había inventado una ave voladora, en fin, un trabajo duro el de un artesano.

- ¡¡Madre mía, no sabia que tu también bebieses cerveza!!
- Jajaja aunque mi aspecto te desoriente se aprovechar los grandes placeres de la vida, si.
- Jejeje ¿Entonces me vas a decir como te llamas? ¿O tendré que seguir llamándote duendecillo?
- Jajaja muy buena la cerveza, si. Mi nombre no serias capaz de entenderlo, no.
- Haber dímelo...
- Jajaja eres un ser curioso, si. Me llamo SpanishShare. Jajaja.
- ???????? Pero es muy largo... ¿Que te parece si te llamo Share?
- Mmmmm... No disgustarme Share, no. Buen acierto, si. Jajaja.
- Jejeje ¡¡¡OTRA JARRA DE CERVEZA!!! .
- Que sean dos, si. Jajaja.

Siete largos años de camino cuando al final llegamos a los pies de la impactante montaña. Desde allí no podíamos ver la cima de tan impresionante montaña y debido al esfuerzo que suponía subir decidimos descansar esa noche allí. Había un precioso arroyo rodeado de vegetación y florecillas blancas, sobre sus limpias aguas se reflejaba el atractivo resplandor de la luna llena. Al acercarme al agua vi mi reflejo en ella, las machas negras antes inapreciables habían acelerado su paso y se extendían por mis extremidades, sabia que en menos de un año cubrirían todo mi cuerpo.
- ¿Que te parece si nos damos un baño relajante Share?
- Glglglgl... Epgl Gluegna igleag, gi.
- ¿Pero que haces comiendo flores???
- ¡Glup! Ser buenas hiervas, si.
- Venga vente, que el agua esta perfecta para darse un chapuzón.
El agua estaba deliciosa y sinceramente, ya hacia unos días q no me daba un buen baño. Era gracioso ver a Share nadar, era como un sapo dorado. Me sumergí y encontré una pequeña esmeralda, al salir observe unas criaturillas con auras blancas que se escondían entre las flores.
- ¿Que son esas criaturas?
- Son hadas, si.
- ¿Porque se ocultan entre las flores?
- Están asustadas, algo les aterra, si.

Salimos y nos alejamos del arroyo y de las criaturillas blancas. Escuchamos un grito, de repente tres robustos orcos se abalanzaron sobre nosotros, no pude reaccionar, no veía a Share y estaba rodeado por dos de ellos, el tercero me golpeo fuertemente en la nuca y caí sin conocimiento.

El silencio...

El sueño anterior volvía a repetirse, de nuevo el ruido y luces, se apagaron y la esfera seguía brillando.

El despertar...
Me estaba moviendo, abrí los ojos y me di cuenta de que estaba encima de un animal, al parecer era un burro, dorado, subíamos montaña arriba y al echar la vista atrás se podía observar una lejana nube de humo en el claro.
- ¿Que ha sucedido? ¿Quien me puso aquí encima?
- Jajaja Ser Share, buen amigo, ser yo, si.
- ¿Que te ha pasado???
- Mmmmm... Jajaja te explicare cuando lleguemos a la cima, no debe preocuparte esto, no.

La cima era increíblemente alta, a base que subíamos la vegetación disminuía y el frió aumentaba. Al final, tras una nube, se desvelaba una robusta fortaleza de mármol, sus puertas eran grandes y altas, frente a ellas posaba una figura, le recordaba, era Kender. Serio y con voz autoritaria me dijo:
- Te esperaba Deadler. Eres bienvenido.
- Je.
- Pasa adentro y hablamos, puede q tenga algo que andas buscando.
Desmonte de Share y se dirigió a mí:
- Ha sido un placer Deadler, Sin duda nos volveremos a ver, si.
Levanto una de sus patas y de forma celestial camino sobre el aire hasta llegar a un elevado pedestal, una vez allí se quedo quieto mirando al frente y en escasos segundos quedo petrificado.

Seguí a Kender, eran asombrosas las riquezas y bellezas que contenía la fortaleza. Entramos en un cuarto con una mesa en el centro y sillas aterciopeladas, me senté y estuvimos charlando varias horas, según me comentaba me tenia que contar una interesante historia que se relacionaba con los últimos sucesos en el reino, pero antes debía enfrentarme a la criatura que había en lo mas alto de una de las torres de la fortaleza. Kender me indico el camino hasta las escaleras, empecé a subir y hallé con ella, bañada por una luz celestial y arropada por mantos blancos y limpios era sin duda ella, mi hermana. Mi tiempo quedo congelado, no podría transmitir la sensación de volver a verla con meras palabras, solo puedo deciros que hacia tiempo que hablaba tantas y tantas horas seguidas. Había cambiado mucho desde la última vez que la vi.
La búsqueda parecía haber llegado a su fin, muy equivocado estaba, pues cuando volví para agradecer a Kender por los cuidados de mi hermana me informo sobre la amenaza que recaía sobre nosotros y sobre el reino. Un nigromante de extraordinario poder arcano parecía haber encontrado la formula para postergar la vejez y así alargar su vida, corrían rumores de que poseía mas de 600 años en su haber, pero para realizar una dosis de dicha formula necesitaba la sangre maldita de dos gemelos nacidos el primer año bisiesto de cada siglo bajo la primera luna llena, esta sangre era la condena que recaía sobre un pequeño pero poderoso reino situado en el volcán Fire, la maldición fue provocada por su mismo dios del fuego, cada once lunas debían sacrificar una vida humana q portase su misma sangre.
- ¿Y porque no nos escondemos como habíamos hecho hasta ahora? No ha logrado encontrarnos todavía. ¿Porque iba a hacerlo ahora?
- Cuando la sangre negra que recorre tu piel vuelva a tocar tu corazón morirás. Es el precio que pagan los habitantes de tu pueblo por alejarse del volcán. Los SPS queremos ayudaros a encontrar vuestra bendición, según tengo entendido el único que puede otorgárosla ha de ser el mismo dios del fuego, pero para ello debéis ser merecedores de ello.
- Imagino que he de confiar en ti.
- Jeje. Así es. - Me pare a pensar durante un instante, pensé en lo que tenía ahora, en lo que podía ganar y lo que podía perder. Solo el pecho, la cara y parte de la espalda se salvaban de la mancha negra, observe a mi hermana y por su cuello también asomaba un tono negro.

Kender podía estar orgulloso de los soldados que formaban sus filas, diestros caballeros, sabios hechiceros y hábiles herreros preparados y mentalizados para dar su vida por causas tan nobles como justicia y honor. Fue una semana dura para los dos, apenas acabamos de encontrarnos, pero aire estaba cargado de miedos y dudas, suerte tuve pues algunos soldados me suministraban alguna que otra hoja de mary jane, y por unos minutos me olvidaba todo lo superficial. Shiva pasó los días encerrada en sus aposentos. Meditaba y meditaba. Al alba del séptimo día marchamos en dirección a la guarida de tan poderoso nigromante, antes de irnos trabe amistad con un humilde herrero llamado Fausmas el cual me obsequio con una pesada armadura de roca negra, según me comento su antiguo dueño fue un admirado caballero que decidió retirarse de la vida del aventurero buscando su propias aventuras en sus libros y relatos, las decenas de golpes que la armadura mostraba eran producto de grandes batallas del pasado, aun así el resplandor de la luz sobre ella daba lugar a un brillo radiante.
El camino había sido tranquilo hasta el momento, el sol brillaba sobre nosotros. En las filas el sonido de las trompetas y un moralizador himno entre los caballeros. Mi hermana seguía callada y yo intentaba mostrarme firme ante la situación. Al caer el día llegamos a una ciénaga situada en el fondo de un profundo cañón, el olor a muerte apestaba el lugar. A paso lento continuamos. A medida que avanzábamos un grupo de nubes se posaba sobre el cañón, las primeras gotas iniciaban su descenso y las primeras criaturas no muertas comenzaban a resurgir, los dotes de combate por parte de los caballeros eran más que suficiente para que los escasos no muertos no impidiesen nuestro paso. La lluvia era cada vez mas intensa, apagando nuestras antorchas, los hechiceros lanzaban sortilegios para iluminar nuestro camino. Bajo la espesa niebla hacia su aparición una extraña figura humanoide envuelta en un aura de oscuridad y superstición.
- ¿Quien ha osado adentrarse en mis tierras?
- Venimos a darte muerte, a vos y todo el mal que os rodea.
- ¿Pero quien esta aquí? Jajaja te estaba esperando...Podéis empezar por el mal que me rodea. Uss Corp, Uss Corp, Uss Corp...

El nigromante levanto los brazos colocándolos de forma horizontal, repitiendo seguidamente las palabras "Uss Corp" empezaron a recobrar "vida" uno tras otro la multitud de zombis, esqueletos y espectros que yacían sobre la ciénaga. La robusta formación de los caballeros no era suficiente para tan numeroso número de no muertos, empezamos a dispersarnos, me encontraba perdido, la niebla era muy espesa, empecé a buscar a mi hermana, a duras penas podía ver el risco en el que se hallaba escoltada por varios magos. Al darme la vuelta vi al nigromante parado frente a mí.
- ¿Sabes cuanto tiempo te he estado buscando? - Descargué mi espada sobre el pero este velozmente desenvaino una espada ósea.
- ¡Ha llegado la hora de que termine tu estúpida búsqueda!
- ¿Que te impulsa a buscar mi muerte? ¿Fama? ¿Oro? ¿Intentas proteger a tu hermana? Te equivocas si piensas que así te salvaras de tu maldición. - Esquivaba sus golpes y el los míos, la lucha era fluida pero cansada.
- ¡Cállate! Busco vengar a mi pueblo de tu existencia.
- En escasos días morirás y tu hermana partirá contigo hacia el otro mundo.
- ¡Mentira! - Mi ira hacia el aumentaba cada momento, apretaba los dientes y empuñaba con mas fuerza mi espada. - Únete a mí. Tu hermana tu y yo, donadme vuestra sangre y formareis parte de una ser superior en todos los aspectos al que jamás habrías imaginado.
- ¡Nunca! ¡Antes prefiero la muerte!
- Que así sea... - Me asesto un duro golpe en mi brazo derecho, perdí el equilibrio y caí quedándome de rodillas. Por un momento mi tiempo se detuvo, tras el nigromante logré observar a mi hermana moviendo los brazos y lanzando versos al viento. La espada ósea impacto sobre el pecho de mi armadura penetrando y atravesándome el torso. El nigromante se dirigió a mí:
- Debes saber una cosa antes de morir, no fue un dios quien impuso la maldición sobre tu pueblo, fui yo con el fin de tener siempre la sangre negra a mi disposición. No debes preocuparte por tu hermana, cuidare bien de ella. Jajaja.

Agarre con mis manos desnudas la espada ósea, sobre esta fluía la sangre negra que brotaba de mi pecho. El dolor era insoportable, ya podía sentir el ardor de la sangre en mi corazón, la sangre negra se estaba calentando, me estaba quemando, mi vista se nublo y perdí el sentido.

De nuevo, el silencio...

No recuerdo muy bien lo que ocurrio al entrar en Sosaria, por lo que no puedo describirlo,
pero de repente me encontre en un callejon oscuro, solo, y perdido. Llevaba un
pequeño zurron con un poco de comida y una espada como equipaje.. buscaba a los SpS