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Glorfindel

Msn: glorfindel_sps@hotmail.com


Otros pjs:
Hugo de Payns y Ray Kunze

Habilidades:
Glorfindel: Mago del Orden. Hugo de Payns: Warrior Fencer dominando el arco. Ray Kunze: Mago Domador de fieras.
Desde la llegada de los dragones, hordas, orcos, trolls... comandados por reyes despiadados de gran poder llegados desde las tierras mas occidentales nuestra tierra ha sufrido la mutilación de su fuego imperecedero.
Grande han sido los guerreros caídos. Una vez poderosos, ahora descansa bajo la multitud de cadáveres bajo sus casas arrasadas.

Glorfindel es mi nombre, del linaje elfo, sin recuerdos de mis padres, solo sé que vengo de las tierras del este.

Con el advenimiento de mi juventud fui descubriendo en mi cuerpo la naturalidad con la que se producía la asimilación de las artes del encantamiento y meditación.

Fue un largo tiempo desde que salí desde mi tierra natal, atravesando ciudades y valles, cuando la tierra del oeste observo con ojos atónitos la llegada de un ser ataviado con harapos, magullado por las constantes caídas, demasiado cansado para sentir dolor, a la recóndita ciudad de Jhelom, pueblo humano de un constante sonido a acero y de vastos caballeros.

Sentí que los pies de un poderoso corcel se paraban a mi diestra, pero mis pocas energías no me permitían siquiera vislumbrar quién era el augusto señor amo de tan sublime espécimen.

- Toma un poco de agua, y este trozo de pan, con ello recuperarás tus fuerzas.
- Gra, grraaacias señor. Alcancé a susurrar.

En ello pensaba mientras me dirigía en busca un lugar para descansar...

El día amanecía frío, y una densa niebla cubría los valles ahora tapados por un manto blanco, deseaba con convicción volver a encontrarme con aquel que me había socorrido.

- Veo que te has recuperado, (gran pausa) Ricardo de Rhuddlan es mi nombre.
- Gracias señor, es un honor volver a verlo.

Su escudo brillaba con la radiancia de los vespertinos rayos del sol, sobre el cual una enorme serpiente se contorneaba, la cual parecía estar tallada por el mas fino de los Herreros. Su capa de un azul imponente de señorío y a la vez bondad, comprendía un labrado sobre las doradas hojas de lis rociadas cual un armónico jardín, las siglas SpS.

Tuve una agradable plática con él, quien me explicó con paciencia infinita cada uno de los detalles. Inmediatamente comprendí cual quería que fuese mi destino, ser un caballero SpS.

Así fue como conocí al Rey KENDER y su esposa, la Reina Sheera, quienes pasado mi período de prueba me recibieron con los brazos abiertos, al igual que los nobles caballeros que componían el comunidad SpS.

Con el sólo objetivo de cumplir con las obligaciones de mi Rey, portar su estandarte y defenderlo a muerte, día tras día bajo los rayos del sol, realizaba mi entrenamiento para completar mi conocimiento en la maestría de la guerra y lucha cuerpo a cuerpo bajo la tutela de mis padrinos y las sabias enseñanzas de Ricardo, quién inculcó en mi la escuela del Orden.

Con premura se escondía el sol por aquellos lares, y pronta la oscuridad envolvía la tierra, así pasaron los días, semanas.... Sin apenas un contratiempo, pues aunque en época de guerra, las fuerzas de mal permanecían escondidas a la espera de no saber que. Mientras yo me preparaba para la mas dura de todas las luchas... el Chaos.


No recuerdo muy bien lo que ocurrio al entrar en Sosaria, por lo que no puedo describirlo,
pero de repente me encontre en un callejon oscuro, solo, y perdido. Llevaba un
pequeño zurron con un poco de comida y una espada como equipaje.. buscaba a los SpS